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Las apariciones fueron aceptadas como milagrosas por la Iglesia católica, y posteriormente se dio aceptación al culto de la Virgen de Guadalupe, otorgándole varios títulos y distinciones:
- Patrona de la Ciudad de México, en el año 1737,
- Patrona de México, en el año 1895,
- Patrona de América Latina, en el año de 1945,
- Reina de México y emperatriz de América, en el año 2000 por el papa Juan Pablo II.
La imagen de la tela se basa en una estatuilla de una Virgen de Guadalupe, de tez oscura (y no blanca, como se solían hacer los iconos religiosos), es venerada desde el siglo XIII en Extremadura, España, y fue traída a México por el conquistador Hernán Cortés, que era devoto de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura. Hay una canción española tradicional que dice: "A mí me gustan las morenas, desde que sé que morena es la Virgen de Guadalupe".
Según los guadalupanos mexicanos, el nombre de la Virgen mexicana de Guadalupe podría ser una deformación de un nombre original desconocido en idioma náhuatl con el que el indio Juan Diego mencionó a la Virgen que se le había aparecido. El obispo Fray Juan de Zumárraga puede haberlo entendido mal y puede haber creído que se estaba refiriendo a la conocida advocación de la Virgen de Guadalupe.
LA FESTIVIDAD
El 12 de diciembre es una fecha de suma importancia para el pueblo mexicano, pues es el día en que se celebra la aparición de la Virgen de Guadalupe, la cual es considerada "madre de todos los mexicanos". Este día miles de personas acuden a la Basílica de Guadalupe con un solo y mismo fin: celebrar a la Virgen de Guadalupe. El rito sagrado, la misa, y las mañanitas son el punto medular de la celebración; sin embargo, entre flores, bailes, ofrendas y cantos, la festividad y el convite no se dejan esperar.
El origen de esta celebración se remonta desde la época prehispánica. Fray Bernardino de Sahagún señala que en un montecillo que se llama Tepeyac, existía un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir: "Nuestra Madre", desde entonces venían de muy lejos, hombres y mujeres que la visitaban llevándole limosnas y ofrendas, y se hacían solemnes sacrificios en honra de esta diosa.
Ahora se le pueden ofrecer flores, veladoras, entrar al sagrario de rodillas, llegar con la antorcha encendida desde sus remotos pueblos. De todo el país, miles de personas van motivados por la fe al cerro del Tepeyac, hogar de la Santísima Virgen , a cumplir las mandas por los favores o milagros recibidos, hacer peticiones o simplemente a compartir y unificar con otros el lazo de hermandad que los une por ser hijos de la guadalupana.
Las peregrinaciones y ofrendas, ofrecidas por los devotos guadalupanos, como resultado del profundo agradecimiento que le tienen por los milagros y la protección que Ella les ha otorgado son lo que alimenta el alma de la Virgen. Así pues, el 12 de diciembre es el punto culminante de la celebración guadalupana.
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