ASIGNATURAS

Ultima actualización

7-Sep-08

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SENTIDO DEL OLFATO

Para que las células del olfato se estimulen, es preciso que el olor penetre en la ventana nasal, que atraviese el moco hacia las células olfatorias y las células lipídicas. Luego a través del nervio del olfato llegan al cerebro, encargado de elaborar la respuesta adecuada. ¡Huele a vainilla!, detrás de esta maravillosa sensación, hay un complejo sistema que nos permite percibir toda clase de olores y poder clasificarlos como agradables o desagradables.

Los mensajes olfativos influyen de forma importante en el desarrollo de determinados sentimientos y reacciones físicas. Detrás de los agujeros de la nariz se encuentra el epitelio olfativo, el cual está formado por un grupo de células nerviosas cubiertas de unos finísimos pelitos, llamados cilios, y a su vez los cilios están cubiertos por unos receptores sensibles a las moléculas del olor. Existen por lo menos 20 diferentes tipos de receptores y cada uno tiene la capacidad de sentir una determinada clase de moléculas de olor.

Cuando percibimos un olor, automáticamente se estimulan los cilios, que empiezan un proceso de señales nerviosas, estás señales llegan al nervio olfativo y éste transmite las señales al bulbo olfativo. El cerebro es el encargado de identificar qué clase de olor estamos percibiendo, a través del proceso anterior. Las neuronas de la región olfatoria son neuronas sensitivas primarias y forman parte de las neuronas cerebrales.

Como hemos visto el proceso es complicado y sorprendente, ya que toda la acción se realiza en fracciones de segundo. El sentido del olfato es capaz de desencadenar en nuestro organismo reacciones como: abrir el apetito, eliminar el apetito, recuerdos de ciertos momentos o personas especiales, reacciones físicas y muchas más.

Cuando hablamos del apéndice nasal, frecuentemente lo mencionamos en plural: decimos narices. Términos como: “Límpiate, suénate o no te piques las narices”, son usados regularmente, sobre todo al dirigirnos a nuestros hijos o como los maestros dicen a sus alumnos.

Sucede que verdaderamente tenemos en la parte media de la cara, un órgano respiratorio nasal dividido en dos compartimientos. Por eso se reconoce en plural. Son dos narinas, cámaras nasales o narices que se encuentran unidas pero divididas en su parte media por el tabique nasal. Imaginemos a la nariz como una pera. Su base es el piso y su vértice se encuentra en medio de los ojos.

La nariz está formada por huesos, cartílagos duros como la parte anterior del tabique nasal, que se llama cartílago cuadrángular y cartílagos blandos, como los de las alas o fosas nasales que al juntarse forman la punta nasal. Todas estas estructuras, sus músculos y el tejido celular subcutáneo, se encuentran cubiertos externamente por piel. Sin embargo, la cubierta interna de la nariz sufre transición a mucosa.

Según el carácter de la mucosa que recubre el interior de las fosas nasales, se divide generalmente en tres áreas: la región vestibular, la región respiratoria y la región olfatoria.

En cuanto a sus dimensiones, debemos mencionar que a lo largo, midiéndola desde la punta hasta su pared posterior, formada por la parte alta de la faringe, la nariz alcanza unos 7 cm., más o menos los mismos de su altura. En las partes laterales de cada cámara nasal, se encuentran los cornetes. Su número por lo general es de tres (como si fueran tres dedos atravezados). Y ayudan a realizar las principales funciones de la nariz: humectar, calentar, limpiar y dirigir el aire que respiramos hacia el interior de los pulmones.

Los cornetes son estructuras formadas por hueso esponjoso y su cubierta es una delgada y delicada mucosa nasal. Su irrigación sanguínea es rica y abundante. Por cierto, similar a la inervación, haciéndolos muy sensibles a cambios de temperatura, lo que facilita su trabajo.

Se les reconoce como cornete inferior, medio y superior. Debajo de cada uno, como arropándolo o portegiéndolos, están los meatos del mismo nombre, que son las vías de comunicación de la nariz con sus senos paranasales. Y lo mismo sirven como puertas de salida del moco que exudan los senos como también de entrada y salida al aire. Recordemos que la nariz en su parte interna, tiene a su alrededor una serie de cavidades conocidas como senos que también colaboran para los efectos de su trabajo respecto al aire y al moco.

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